George Floyd: La Arquidiócesis propone esta oración para superar el racismo

LOS ANGELES, 10 de junio, 20/02:30 p.m. (ACI).- Ante una creciente ola de protestas contra la muerte y la injusticia racial de George Floyd, la Arquidiócesis de Los Angeles (Estados Unidos) ha propuesto una oración para superar el racismo y ha prometido promover un diálogo pacífico para lograr la justicia social.

En su página web, la Arquidiócesis recordó el mensaje del 2 de mayo del Arzobispo de Los Angeles y Presidente de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, Don José Gómez, quien señaló que el racismo es «blasfemia contra Dios, que crea a todos los hombres y mujeres con la misma dignidad».

«No tiene cabida en una sociedad civilizada y no tiene cabida en un corazón cristiano», añadió el prelado.

La Arquidiócesis señaló que las diferencias no deben hacerse por raza, idioma o país de origen, ya que todos los seres humanos son hijos de Dios y merecen ser tratados con «dignidad, compasión, amor y respeto».

«Debemos seguir el mandamiento de Dios de amarnos los unos a los otros como nos ama», agregó.

Además, la Arquidiócesis se ha comprometido a trabajar en la lucha contra la injusticia racial y a promover el diálogo pacífico, el discurso y la comprensión de la raza y la justicia social.»

«Sigamos ofreciendo nuestras oraciones por el alma de George Floyd y su familia. Y oremos por todos aquellos que están trabajando para poner fin a la injusticia racial en nuestra sociedad», concluyó.

Oración para superar el racismo

María, amiga y madre de todos, a través de vuestro Hijo, Dios ha encontrado la manera de unir a todos los seres humanos, llamados a ser un solo pueblo, hermanas y hermanos entre ellos.

Pedimos su ayuda para volverse a Su Hijo, buscando el perdón por los momentos en que no hemos podido amarnos y respetarnos los unos a los otros.

Pedimos vuestra ayuda para obtener de vuestro Hijo la gracia que necesitamos para vencer el mal del racismo y construir una sociedad justa.

Pedimos vuestra ayuda para seguir a vuestro Hijo, para que los prejuicios y la animosidad ya no infecten nuestra mente o corazón, sino que sean sustituidos por el amor que respeta la dignidad de toda persona.

Madre de la Iglesia, el espíritu de vuestro Hijo Jesús alienta nuestro corazón: ora por nosotros.

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